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LA GRANJA DE LOS MILLONARIOS.

 

Primer acto

Ratón: Había una vez en una granja muy lejana llamada los millonarios, ocurrió la siguiente historia.

Gallina: Hola. ¿Cómo estás?

Gallo: Muy bien.

Gallina: ¡Sabias que suerte la del gato!

Gallo: ¡Ahh! si ¿Por qué?

Gallina: Si su tía doña Gaticia murió y le heredó una gran fortuna.

Gallo: ¿Doña Gaticia? Pero si no tenía ni un peso.

Gallina: Si, pero se dedicó a la recolección y al reciclaje y logró formar una gran fortuna.

Gallo: Yo también quiero tener muuucho dinero como la Gaticia. ¿Cómo hacemos?

Gallina: ¡Ya seé! reciclemos

Gallo: ¡Ay no! que pereza, tengo una mejor idea… Hagámonos amigos del gato.

Ratón: ¡Pobre gato, sin importarle el dinero lo que más le importa es la amistad con sus amigos…!

Segundo acto

Vaca: ¡Hola! ¿Sabías que el gato es archirrecontramillonario?

Cerdo: ¿Milloqueeeeé?

Vaca: Millonario.

Cerdo: ¿Cómo? Si ese ni las pulgas se le pegan.

Vaca: ¡No sé!, pero tengo que ser su amiga…

Cerdo: Yo también.

Vaca: ¡Tuuuuú! Pero si solo te burlas de él.

Cerdo: ¡Yoooo! Pero si solo lo embarro de lodo y eso es muy gracioso.

Vaca: ¡No sé! Pero bueno, vamos a visitar a nuestro amigo el gato.

Cerdo: Vamos.

Ratón: Pobre gato, sin importarle el dinero lo que más le importa es la amistad de sus amigos.

Tercer acto

Gato:---------llora---------

Hola amiguitos estoy muy triste, porque hoy me visitaron los animalitos de la granja, y todos quieren solamente mi dinero.

------------llora------------

Lo peor es que no tengo ni un peso, solo mentí para hacer amigos.

------------llora------------

Toro: Hola gato, ¿quieres ir a jugar conmigo?

Gato: ¿Ya te enteraste?

Toro: ¿De qué?

Gato: No, de nada.

Toro: Sol quiero ser tu amigo. No tengo muchos amigos, porque se asustan con mis grandes cachos.

Gato: De hoy en adelante seremos los mejores amigos por siempre.

Ratón: ¡El gato solo quería hacer amigos y al fin lo logró!

FIN

Ganador del Festival Regional Estudiantil de las Artes.

Escuela Holanda, 2014

EL FUNERAL

 

                                               PRIMERA ESCENA:

(Una calle camino al cementerio.) Un grupo significativo de personas llevan dos ataúdes. Algunos lloran y otros rezan en voz alta. Que Dios lo perdone, que Dios lo perdone, que Dios lo perdone.

Dos hombres observan la escena, uno de ellos es joven y el otro es adulto. El muchacho le pregunta al viejo.

Ramón -Señor Juan, tengo dos dudas, ¿podría usted explicármelas?

Don Juan -Si puedo buen muchacho, en esa obligación estoy, ya que a los viejos nos corresponde contestarle a los jóvenes, además para mí siempre será un gusto atender cualquier inquietud que tengas, buen Ramón.

Ramón --Bueno, gracias, en realidad son tres.

Don Juan _No, son dos, los muertos son dos.

Ramón–No, perdón Don Juan, quiero decir que son tres las preguntas que tengo. La primera es que a quiénes llevan a enterrar.

Don Juan –Ah, es a los hermanos Diego y Darío Luna. Los hermanos Luna tuvieron un accidente de tránsito hace cuatro días y hoy los llevan a enterrar.

Don Juan -Así que Diego y Darío Luna son los muertos, bueno, que feo es morir verdad Don Juan.

Don Juan -Bueno de eso no sé decirte nada, porque la verdad yo no me he muerto nunca. Mejor dime la tercera pregunta, porque esa sí que no te la puedo responder.

Ramón -No Don Juan, apenas le haré la segunda pregunta. Quiero saber por qué a uno de los muertos lo llevan en un ataúd tan transparente y tan desprovisto de ropa, por poco y lo entierran al desnudo; mientras que al otro lo llevan en tan lujoso ataúd y con una cerradura que parece combinación de caja fuerte.

Don Juan -Hay Ramoncito, el  que llevan en esa caja transparentada es el que en vida se llamó Diego Luna, ese hombre quiso que lo enterraran así para que vieran que cuando uno se muere no se lleva nada al cielo. Dios le dio mucho y fue también mucho lo que él compartió con los demás. El de la caja lujosa con la combinación de caja fuerte, es el que mal se llamaba Darío, digo el que mal se llamaba porque ese prójimo de dar sí que nunca supo nada. Antes de morir había escrito que cuando él muriera, lo enterraran con todas sus riquezas, aseguró que si alguien se quedaba con lo que era de él no lo dejaría dormir nunca en paz. Creo que ese sujeto pensaba entrar con todo su dinero al mismísimo cielo.

Ramón -Bueno, Don Juan la tercera pregunta ya ni se la digo, porque la respuesta ya la sé; quería preguntar por qué algunos de los dolientes lloran tanto y los otros solo acatan a decir –Que Dios lo perdone, que Dios lo perdone.

Don Juan -Bueno Ramón usted no haga conjeturas, mire que yo no he dicho nada más que las diferencias entre cada uno de los muertitos, mejor apure el paso porque hoy toca acompañar a esta familia que despide sus muertitos. Salen detrás de la caravana.

 

SEGUNDA ESCENA:

 Esta sucede en el cementerio. La gente se queda como hipnotizada y momificada, mientras tanto llega Tatica Dios y Satanás. Dios llama a Darío, a lo cual Satanás se molesta y le dice:

El Diablo -Ha no Tata Chuy, ese es el mío, mirá que yo a Diego ni me molesto en llamarlo, me cansé de intentar tentarlo mientras está vivo y no me hizo caso, menos me lo hará ahora que ya va rectito para la morada del cielo.  Así que déjeme en paz, usted con lo suyo y yo me llevo lo mío y asunto arreglado.

Habla Dios -No Señor esta criatura también es mía (señala el ataúd de Darío), así que largo de aquí Satanás.

El Demonio –Ha no Vos con eso de que son Nuestro Señor, creés que podés mandar en el cielo, en la tierra y ahora también en el infierno. No, no, no, no. Qué argumento vas a inventar para salvarlo, este se pasó de detallista conmigo, así que no me vengás con cuentos; Darío es mío y me lo llevo ya para los infiernos, mirá que tengo mucho trabajo, con esto de venir a cada rato por un nuevo sujeto.

Dios –Bueno al menos por eso mismo, mirá que a mí no me da pereza venir cuantas veces sea por una nueva alma, además él hizo mucho bien en esta tierra.

El Demonio –Ah, muy bien, decime una sola cosa que este sujeto haya hecho buena.

Dios – (Tartamudo, eh, eh, eh) Le dio trabajo a muchos desempleados.

El Demonio – Y les pagó menos de la mitad de lo que valía en realidad su trabajo, se enriqueció a costas de los demás.

Dios – Él nunca le robó a nadie.

El Demonio – Como ya queda justificado, no solo robó las fuerzas de los otros, sino que le decía a la gente que hipotecara sus bienes, sabiendo que luego se las quitaría, cuando estos no se las podían pagar, siempre fue incapaz de prorrogar un crédito, así que yo no tengo por qué prorrogar más esto, quítate Tata Chuy que me llevo ya a este sujeto.

Dios – No, no, no aguarda, mira que este buen Darío, jamás fue a la cárcel, eso dice mucho bien de él.

El Diablo – Mmmm, sí pero mira que gracioso, no dijiste tú mimo que “No robarás” este sujeto además de lo ya mencionado, se robó una vaca de donde Don Marino Solís.

Dios – Pero no fue a la cárcel, mirá que era porque sus hijitos tenían hambre.

El Diablo – Qué simpático, Tatica, esta sí que no me la esperaba de voz.

Dios. Además él no mató a nadie.

El Diablo – Que bonito, y quién fue el que le dio tres balazos al Pata de Gato.

Dios – Ah pero fue en legítima defensa, él le estaba apuntando con un peligroso palo.

El Diablo – Mirá Chuy las reglas no las puse yo, las pusiste voz misma y mirá que Darío no pudo cumplir ni con el primero “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”

Dios – Déjame explicarte, yo creo que a este sujeto le podemos dar una oportunidad.

El Diablo –No lo creo, los mandamientos no los puse yo, sino tú, tú dijiste, no matarás, no dijiste que solo si te estaban apuntando o si tu vida corría peligro. No matarás, es no matarás. Cierto o no.

Dios – Bueno es que…

El Diablo – Fuiste tú el que dijo: No robarás, y el sujeto en cuestión, que si robó, j aja, tú sabes que si robó, y no lo justifiqués con el cuento de que robaba porque sus hijos tenían hambre. No robarás es: No robarás, sí o no.

Dios – Mirá Satanás, lleguemos a un acuerdo, mirá que por su salvación morí en una cruz de madera.

El Diablo – Y gran pago te dan por eso, todavía hoy te escupen la cara. Así es que apártate de mi camino. Tú con tu fiel Diego y yo con mi incondicional Darío. Darío, Darío, Darío (Grita el Diablo)

Dios (Con una espada en la mano) No te lo llevarás.

El Diablo – Si no te quitas me llevo también a Diego.

Dios – Diego, Darío, Diego, Darío.

El Diablo – (Los muertos han salido de sus tumbas) (Ambos buscan a Dios) Ven Darío tú eres mío, tu alma me pertenece, me pertenece, me pertenece. (Darío grita: No, no, no. Dios apiádate de mí)

Dios se esfuma con Diego mientras se escucha una música celestial. El Diablo se queda con Darío quien da gritos de pavor y en medio de una música diabólica, se pierden en una escena de terror.

 

 

 

 

 

GLOSARIO

 

 

ZAFALOMO: alguien que evade responsabilidades.

 

BULLYNG: acoso escolar. Agresión que sufre un estudiante por parte de sus compañeros o de otros u otras estudiantes.

 

BULLARANGO: Bulla. Ruidoso.

 

LANGUIDECER: perder algo o alguien perder fuerza, intensidad o vigor.

 

ESCUINCLE: término para referirse a un niño, chiquillo o chiquilla

 

CHOLA: dícese de quien tiene mezcla de sangre india y blanca. Se usa también en forma ofensiva para referirse al indígena.

 

ESCABULLIDA: escaparse con facilidad.

 

SATA: diminutivo de Satanás:  Pisuicas.

 

ENJUTO: algo seco o delgado.

 

 

 

 

 

 

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